Queremos que nuestros hijos sueñen en grande y se fijen grandes metas . Para lograrlo, deben empezar por planificar poco a poco . Al fin y al cabo, como dice el proverbio chino, quien mueve una montaña empieza quitando piedrecitas.

¿Planear a pequeña escala? Sí, eso es lo que dijimos. Porque cuando nos centramos solo en las grandes metas, solemos cometer el error de enfocarnos únicamente en el logro e ignorar el progreso . Cuando los niños solo miran hacia la gran meta y no la alcanzan de inmediato, ese fracaso percibido puede llevarlos a dudar de sus capacidades, a cuestionar esas grandes metas y, en última instancia, a rendirse por completo.
Sin embargo, los pequeños avances son pequeñas victorias, y las pequeñas victorias se suman para formar grandes logros. Este es el Principio del Progreso , una teoría que sugiere que progresar es la clave para la satisfacción, la motivación y el éxito.
El Principio del Progreso , una teoría propuesta por los profesores Teresa Amabile y Steven J. Kramer de la Escuela de Negocios de Harvard, sugiere que progresar en un trabajo significativo es clave para impulsar las emociones positivas de una persona, motivarla a seguir adelante y darle la percepción de logro.
Aunque probado en el ámbito laboral, el mismo principio se puede aplicar a los niños. El Principio del Progreso se basa en la ciencia de cómo los niños se conectan con lo que aprenden. Cuando los niños experimentan pequeños logros, la sensación de progreso los mantiene motivados; es gratificante a nivel personal y les gusta hacerlo. La clave está en descubrir cómo aprovechar el Principio del Progreso para mantener el impulso. Puede parecer que tu hijo se rinde o no se esfuerza. Eso no se debe a la falta de voluntad o a la pereza. Las investigaciones nos recuerdan que los niños pueden estar dejando de aprender algo no por pereza, sino porque no están progresando. Cuando los niños tienen dificultades para adquirir una nueva habilidad, malinterpretan "esto es difícil" como "no estoy aprendiendo mucho" y se rinden.
Anima a los niños a fijarse pequeñas metas con regularidad. Cuando los niños se fijan metas y las alcanzan, experimentan la satisfacción del logro. A su vez, esta sensación de progreso les resulta gratificante y les motiva a seguir adelante.
La siguiente actividad les permite a los niños practicar cómo establecer metas pequeñas y razonables para tareas significativas. Imprime la página o simplemente pídeles que escriban sus respuestas en una agenda o en una nota adhesiva. Lo importante es el proceso.
Analizar una tarea y predecir el tiempo necesario para completarla puede llevar menos de un minuto, pero las recompensas pueden ser grandes: este tipo de ejercicio contribuye a la función ejecutiva, la tenacidad académica y la autoeficacia.